Gadir

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גדר (Gádir y Gdr sin las vocales), primitivo nombre fenicio de Cádiz. Significa etimológicamente castillo, fortaleza o, en general, recinto murado. Equivale al de agadir, frecuente en muchos topónimos actuales del norte de África, por ejemplo la Agadir de Marruecos. Aún hoy entre los bereberes agadir significa «granero o mercado fortificado». Gadir fue el enclave fenicio más importante de la Antigüedad en la península Ibérica. Los fenicios se establecieron sobre lo que antaño era un pequeño archipiélago (formado por las islas: Erytheia, Antípolis y Kotinousa) y en la actualidad el conjunto de Cádiz y San Fernando, para explotar las ricas rutas atlánticas del estaño, del cobre y el mercado tartésico-turdetano.

Fundación de Gadir

Localización de Gadir

El enigma arqueológico planteado por el emplazamiento del mítico Gadir ha alimentado durante décadas las cábalas de los investigadores. Muchas suposiciones se han hecho sobre la posible ubicación del asentamiento fenicio, muchas hojas se han impreso sobre ellas. El descubrimiento, hace escasas fechas, en el solar del cine Cómico, de un muro posiblemente perteneciente a este asentamiento obliga a mirar atrás, a repasar teorías, dilucidar qué de cierto hay en cada una de ellas y, en algunos casos, incluso revisar posibilidades antes defendidas.

La principal problemática para situar exactamente el primitivo asentamiento fenicio, señalado por Plinio, Mela, Estrabón y Avieno como la antecesora de la Gades romana, radica en que, hasta ahora, no existían restos urbanos que pudieran aportar algún dato al respecto. Los investigadores se han movido por hipótesis y elucubraciones, apoyándose únicamente en dos elementos: las fuentes escritas y el estudio paleotopográfico, de forma que intentan “casar” los resultados.

El estudio cambia sustancialmente a raíz del surgimiento de la teoría del Canal Bahía-Caleta, iniciada por Francisco Ponce Cordones y Juan Ramón Ramírez Delgado. Este canal dividía en la antigüedad la actual península gaditana en varias islas. La mayoría de los investigadores sostienen que Gadir se sitúa en la isla pequeña, al norte del canal, llamada Erytheia, algunos argumentan que en La Caleta y otros que en la zona de la Torre Tavira.

A grandes rasgos, se pueden dejar en siete las posibilidades expuestas sobre el lugar de ubicación del mítico Gadir, que el historiador Antonio Fierro Cubiella recoge en su libro Gadir. La historia de un mito:

Gadir perdido bajo las aguas del mar

Esta tradición está documentada en el siglo XVI por Pedro de Medina y Ambrosio de Morales y afirma que el asentamiento está perdido bajo el mar:

Solo conviene aquí advertir, que la ha comido tanto la mar... con esto se ha desaparecido la magnificencia de la ciudad antigua, el riquísimo templo de Hércules... Estando yo en aquella isla oí afirmar, que cuando la mar está muy clara y sosegada se parecen en lo hondo edificios antiguos y creen ser de la ciudad...

Gadir en Torre Tavira

La segunda teoría, apoyada, entre otros, por el arqueólogo Angel Muñoz, ubica Gadir en la zona de la Torre Tavira, en cuyas cercanías acaban de aparecer, precisamente, los restos fechados en el siglo VII-VIII a.C. A ello se sumaría que, según destaca Fierro, “en este contexto, resulta significativa la proximidad a este lugar de la zona de localización del Ptah de la calle Ancha, también denominado Sacerdote de Cádiz, hallazgo realizado en 1928.

Gadir entre los barrios del Pópulo y Santa María

La tercera de las teorías se refiere a la posible ubicación de Gadir entre los barrios del Pópulo y Santa María. Antonio Álvarez, arqueólogo director del yacimiento de Baelo Claudia, es uno de sus defensores. Basa su hipótesis en que los textos de Plinio, que sitúan Gadir en la isla pequeña situada al Norte del canal y que son seguidos por muchos investigadores, no responden a la realidad “en la mayoría de las cosas”. Confiaba Álvarez más en los testimonios de Estrabón -quien hablaba de la fundación del Templo en la parte oriental de la isla y de la ciudad en el extremo opuesto, algo que también afirmaba Pomponio Mela, que describe la nueva Gades de Balbo, gemela, que englobaba a la primitiva Gadir en un mismo perímetro- para pensar que, o bien el mar se había tragado la antigua ciudad localizada en el Campo del Sur, o ésta debía encontrarse en el Barrio de Santa María. Frente a la Cárcel Real se han localizado igualmente las primeras muestras de cerámica fenicia arcaica.

Gadir en la zona de la Punta del Nao (Caleta de Santa Catalina - Cádiz)

La cuarta teoría -defendida, entre otros, por el arqueólogo Ramón Corzo, y avanzada en su día por Quintero Atauri- localiza a Gadir en la zona de la Punta del Nao. Se señala como emplazamiento del asentamiento fenicio la zona comprendida entre este extremo y el Castillo de Santa Catalina. El santuario de Astarté estaría en su extremo occidental. Niveles arqueológicos detectados en el año 1985 fueron datados, según apunta Fierro, entre el siglo VI a.C. y I d.C.

Gadir, primer asentamiento en el islote de Sancti Petri

La sexta posibilidad indica que el primitivo asentamiento podría localizarse en el islote de Sancti Petri, para posteriormente establecerse en Cádiz.

Gadir en las proximidades del Castillo de San Sebastián

Las proximidades del Castillo de San Sebastián también han sido barajadas como posible lugar de ubicación por Adolf Schulten en 1927.

Gadir ciudad dual

Una dualidad geográfica que también sustenta la séptima suposición, apoyada por Diego Ruiz Mata, director de las excavaciones en el yacimiento de Doña Blanca en El Puerto de Santa María, que ha deparado restos del siglo VIII a.C., una necrópolis, un área portuaria y estructuras defensivas de gran entidad. Seguiría el patrón de la metrópolis de Tiro, con un triángulo cuyos vértices serían el templo de Melqart, en Sancti Petri, Gadir, en el extremo de la isla, como metrópolis; y Doña Blanca, donde también se ha llegado a situar Gadir.

Los santuarios de Gadir

En el Cádiz de la antigüedad sabemos que existieron, al menos, tres santuarios que estuvieron dedicados a Cronos (Zeus), Astarté (Venus Marina) y Melqart-Hércules. Quizás este último es el más conocido y trascendente para la historia gaditana.

El mundo funerario de Gadir

Según la tradición, la vieja ciudad fenicia de Gadir seria fundada alrededor del 1.100 a.c.. Es decir, aproximadamente, ochenta años después de la famosísima guerra de Troya, hecho que conllevaría una verdadera convulsión en todo el Mediterráneo y más concretamente en su parte oriental y que haría que las viejas estructuras imperantes de la Edad del Bronce cayeran y fueran sustituidas por las nuevas de la Edad del Hierro.

Ese período convulso e incluso oscuro, pero a la misma vez muy fascinante daría lugar a una serie de movimientos de pueblos tanto por vía terrestre como también y lo que más nos interesa, por vía marítima.

Es el momento de la expansión de los llamados Pueblos del Mar y su irradiación por distintos lugares del Mediterráneo y es el momento del que también se nutren y harán eco, las posteriores leyendas cantadas por los poetas griegos, referidas al regreso de los héroes, los "nostois" y es, en definitiva también, el momento en que los fenicios o sidonios según el término homérico, se dedican a su expansión comercial definitiva hacia el occidente en busca de nuevas posibilidades.

Lo cierto, es que hasta ahora, no nos podemos remontar a una fecha tan antigua en los restos encontrados de la vieja Gadir, aunque hay algunos indicios y expectativas que prometen confirmar una cronología tan alta y su necrópolis no va mas alla del siglo VIII a.c.. Necrópolis que continuará aún en época romana, pero esta vez, adaptándose ya paulatinamente, a los cambios de costumbres funerarias que impone la romanidad y que van adquiriendo poco a poco los gaditanos al obtener la ciudadanía de pleno derecho, otorgada por César en el 45 a.c..

Por su configuración paleotopográfica, la urbe se asentará en una isla pequeña, que los antíguos denominarán en sus textos como Erítya o Erytheia, mismo nombre dado por los griegos en sus mitos a una de las hespérides, hija de Atlas y de Nicte que junto a sus hermanas Egle y Hesperetusa, son las ninfas de poniente, hijas de la noche, según el poeta arcaico Hesíodo.

Por otro lado, la ciudad de los muertos, la necrópolis, se situará en la isla alargada, denominada en los textos como Kotinoussa (isla de los acebuches o de los olivos silvestres). Ambas islas, estarán separadas por un brazo de mar, el antiguo paleocauce prehistórico del río Guadalete, estableciéndose con ello, una clara definición de límites entre ambos mundos, el de los vivos y el de los muertos. Retomando de nuevo, la analogía con las creencias griegas, todo aquel ciudadano de Gadir que una vez muerto se dirige al otro mundo mundo, deberá pues atravesar en barca ese brazo marino convertido en el puerto de la ciudad y que al recorrer su corto trayecto, cual laguna Estígia o río Leteo, el río del olvido, hará que deje atrás su vida pasada para ingresar definitivamente al mundo reservado a los difuntos, donde reposará para siempre en su tumba, bajo las ramas de los añosos olivos silvestres que dan nombre a la isla mayor y que además está bajo la advocación del dios más importante del panteón gaditano, el dios Melkart, pues en el extremo de esta, en dirección divergente a la urbe, se asienta su sagrada morada, el Herakleion...

Comercio de Gadir

Las monedas de Gadir

Bibliografía

  • J.A. Fierro Cubiella: Gadir. La historia de un mito. Cádiz. 1995
  • Diego Ruiz Mata: La fundación de Gadir y el Castillo de Doña Blanca. Revista Complutum. 1999
  • Francisco J. Rodríguez-Andrade: El mundo funerario de Gadir. En Proyecto Virtual "Herakles/Melkart"
  • Diario de Cádiz. Varios artículos



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