Nuestra Señora Reina de los Ángeles

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Historia

La primera noticia documental de la Reina de los Angeles se remonta a 1543, correspondiendo al trabajo de un retablo. Recuperada la villa de Jimena de la Frontera del reino nazarita de Granada en 1431 por Juan II de Castilla la primera noticia documental que tenemos de la Reina de los Ángeles es un escritura publica, que se conserva en el Archivo de Protocolos Notariales de Sevilla, de 29 de marzo de 1543 en virtud de la cual el pintor Juan Enríquez se comprometen a labrar un retablo para la ermita de Nuestra Señora de los Ángeles de Ximena (Jimena de la Frontera).

La ermita, por tanto, estaba construida en esa fecha y por consiguiente la imagen de la Reina de los Ángeles es anterior. La leyenda recogida en una apócrifa narración de 5 de mayo de 1722 que se custodiaba, supuestamente, en el monasterio de la Rábida (Huelva) quiere remontar la confección de la imagen a los tiempos del evangelista San Lucas, pero la iconografía de este tipo de imágenes (derivadas de los modelos bizantinos que representaban a la madre de Jesús de Nazaret) es divulgada, en Europa, mucho tiempo después, por la Orden Benedictina (“Ora et labora”), heredera de los primitivos eremitas cristianos.

Por otra parte, en el Archivo del convento de San Antonio de Padua de la calle San Vicente de Sevilla se conserva un manuscrito que documenta que en 1587 los franciscanos recoletos (es decir los que se retiraban a lugares apartados para rezar) se establecen en la ermita de los Ángeles de Ximena (Jimena de la Frontera).

Durante el imperio español y bajo el reinado de los Austrias se impuso la costumbre de vestir a las imágenes y así se hizo también con la Reina de los Ángeles que es una escultura de alabastro que porta a su hijo, sobre el regazo en el lado izquierdo.

Esta costumbre de arropar a las imágenes, en especial a las esculturas que representan a la madre de Jesucristo, a las que se vistió con el traje de dama de la corte de los Austrias españoles, causo estragos en las imágenes de la época, casi todas cristiano-religiosas, llegándose a mutilar muchas de ellas, como es el caso de la Reina de los Ángeles, a la que se le daño el niño Jesús que porta para sobreponer sobre él un “niño de Olot” vestido, que es con el que procesiona y se muestra en su camarin.

Siguiendo el curso de la historia Ignacio Lopez de Ayala en su Historia de Gibraltar, publicada en Madrid en 1782, nos dice como en agosto de 1704, tras despojarnos los ingleses de Gibraltar (“España pierde la plaza pero no la ciudad de Gibraltar”) y obligarnos a la triste pero digno éxodo de 1704, las monjas clarisas, es decir franciscanas, se refugian en el cercano convento de sus orden, en Ximena (Jimena de la Frontera). Los monjes se retiraron temporalmente a una enfermería que tenían cercana al pueblo hasta la distribución de las religiosas en diversos conventos de la Orden.

La escultura sufrió importantes daños en la guerra civil de 1936 pero al ser de alabastro no se consumió en la hoguera, elaborada en la explanada del convento donde si ardieron los objetos de arte conservados en el histórico monasterio por lo que, al no poder ser quemada fue quebrada en trozos que Castillo Lastrucci (1882-1967) restauro en 1937 en el taller de Sevilla.

Pese a la antigüedad documentada de la imagen, la Hermandad de Nuestro Señora la Reina de los Ángeles no se constituyo hasta 1893, aprobándose en 1914 unos nuevos Estatutos. Estos Estatutos fueron otra vez redactados y aprobados por la autoridad eclesiástica, según la legislación canónica vigente en su momento, en 1994; cumpliéndose, por tanto, en 2004 el décimo aniversario de los Estatutos por los que se rige actualmente, la vida de esta Hermandad tan inexorablemente unida al periodo histórico de la ciudad de Jimena de la Frontera.

Con motivos de esta efemérides la Reina de los Ángeles, en su procesión ordinaria anual, que se celebra el primer domingo de septiembre (hay otra extraodinaria que se realiza una sola vez cada cinco años, los terminados en 0 y 5) se procesiona en un artístico paso, labrado y plateado, cuyo diseño sigue la linea reflejada en la primera representación gráfica de la imagen que se conserva, datada probablemente en el siglo XVIII.

El paso ha sido realizado, en su taller de San Jerónimo en Sevilla por el orfebre Manuel de los Ríos; la canastilla lleva en los paños frontal, laterales y trasero, respectivamente, los escudos de la Hermandad, de la ciudad de Jimena de la Frontera (en su diseño original de 1906), la portada del convento con la espadaña, así con el año (2004) en que se realizo la orfebrería; todos realizados según carteles diseñados por el escultor Juan Soler.

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