Convento de Mercedarios de La Almoraima (Castellar de la Frontera)

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Casa convento la almoraima tower 2.jpg

Las primeras noticias que tenemos de La Almoraima se refieren a la torre de ese nombre, edificada por los musulmanes, que se levanta en la cumbre de una colina, muy cerca del río Guadarranque y del inicio del camino que asciende hasta la villa fortaleza. Según una tradición no documentada, recogida por la historiografía decimonónica, el término Almoraima procede de la palabra árabe almojarifazgo, pues de acuerdo con esta misma tradición, en la torre de La Almoraima se cobraban los impuestos de montazgo a todo aquel que cruzaba el término con ganados.

Los textos antiguos denominan al territorio que circunda la torre, desierto de La Almoraima, porque al estar todo él cubierto de espesa arboleda y ser zona húmeda de insalubre, nadie se atrevía a cruzarlo y menos a establecerse en él. El valle del Guadarranque fue en la antiguedad una región despoblada y pantanosa, donde el paludismo y otras enfermedades transmitidas por mosquitos eran endémicas, lo que alejaa a los posibles pobladores. En el siglo XVII se enviaban presidiarios a los bosques de La Almoraima para que redimieran sus penas cortando madera para la Real Armada, madera que era trasportada a los astilleros o atarazanas de Gibraltar.

En 1526, don Juan de Saavedra, primer Conde de Castellar, mandó edificar una ermita a una legua y media de Castellar, junto al viejo camino que conducía a la fortaleza. Esta ermita fue dedicada a Nuestra Señora de los Reyes y era uno de los pocos lugares habitados de La Almoraima, junto con lo que después sería el Molino del Conde, construido junto a un arroyo no lejos del Convento. En 1596, don Gaspar Arias fundó una capellanía en esta iglesia.

Por aquellos años, la Orden de la Merced, consagrada desde sus inicios en 1218 a la redención de cautivos, había decaído de su primitivo fervor, parte por la falta de actividad redentora, parte por las riquezas acumuladas en los conventos.

Por estas causas algunos religiosos creyeron entonces que sería redención en el Norte de Africa, la falta de actividad y la molicie que la vida relajada habían introducido en sus comunidades. Viviendo en la pobreza - penssaben- sería más fácil ahorrar para redimir cautivos. Por ello Fray Juan del Santísimo, con otros cuatro religiosos, emprendió la nueva resolución de la Descalcez, favorecidos, en un principio, por Fray Alonso Monroy, Rector General de la Orden. Los cinco religiosos se presentaron en los primeros meses de 1603, a la señora Condesa de Castellar, doña Beatriz Ramirez de Mendoza, la cual se ofreció como fundadora y patrona de la nueva orden y prometío que les levantaría un convento en su Estado de Castellar y otro en el Viso.

El 19 de abril de 1603 se funda el Convento de La Almoraima al que dotó la Condesa con una renta de 941 reales sobre el almojarifazgo de Indias y le añadió la capellanía de 22856 maravedises que fundara su marido, ya difunto en 1596.

Con el paso de los años los frailes fueron olvidando la primitiva intención de los fundadores de vivir en la pobreza y la austeridad y, como era costumbre de la época, aceptaron las generosas donaciones de los Condes, sus protectores, y de otros ricos hacendados. El Convento se enriqueció y a la Huerta del Guadarranque, que recibieron junto con el Convento, se añadieron nuevas y ricas propiedades en distintos lugares de la provincia.En 1782, durante el Gran Sitio de Gibraltar, los mercedarios descalzos del Convento de La Almoraima instalaron una enfermeria y una capilla castrense en San Roque para atender a los heridos que llegaban a esta ciudad desde la línea de asedio. El 27 de febrero de ese año, mrio en uno de los asaltos, el insigne poeta don José Cadalso y Vázquez, el cual fue enterrado en dicha capilla, aunque , más tarde, sus restos fueron trasladados a la iglesia parroquial.

En el mes de octubre del año 1811, una columna del ejército francés estacionado cerca de Gibraltar, avanzó hasta el Convento de La Almoraima. Los religiosos habían abandonado el monasterio avisados de la presencia enemiga. Los soldados invasores saquearon las dependencias y la iglesia. Los cuadros originaes que se encontraban colgados en las calles laterales del retablo mayor fueron destruidos o robados en el transcurso de estos tristes acontecimientos, ya que los que actualmente se localizan ese espacio del retablo porceden de otros lugares.

Entre 1837 y 1840, con la desamortización emprendida por el gobierno, los frailes ven como sus bienes son puestos a la venta uno tras otro. Primero las heredades de Terifa y Algeciras, luego las tierras que rodeaban el edificio conventual y por último el propio convento. Este edificio no debió salir a subasta, pues tenemos constancia de que su antiguo dueño, el duque de Medinaceli entablo pleito contr la Hqaciendo Pública para exigir la devolución de sus propiedades, principalmente el Convento de La Almoraima y la finca circundante. en el caso del convento se basaban las alegaciones en que el monasterio nunca había pertenecido a los frailes, sino que éstos lo tenían en calidad de bien reversible. En 1868 se falló a favor de la Casa Ducal y ese mismo año se restituyó el convento al de Medinaceli.

Dueño de nuevo del monasterio y de la finca, el duque inició la remodelación del viejo edificio, trnasformándolo en un lujoso palacete donde él y despues sus sucesores, residían largas temporadas hasta que se vendió la propiedad en 1970.

En sus bosques se reunían , todos los años, nobles y políticos, con el fin de participar en las espectaculares partidas de caza que el señor Duque organizaba. Al despuntar el alba, los señores y sus invitados se acomodaban en los puestos de tiro, mientras los batidores, golpenando tiestos metálicos y la jauría con sus ladridos, dirigían a los despavoridos animales hasta los tiraderos, donde eran fácilmente abatidos por los disparos de los cazadores.

Cuando en 1890 se inaugura la línea de Ferrocarril Algeciras- Bobadilla en su tramo de Jimena a Algeciras, se construyó un apeadero cerca del convento - palacio para uso exclusivo de la Casa Ducal y sus invitados. En la actualidad este apeadero se ha convertido en la Estación Férrea de La Almoraima.

El 2 de febrero de 1906 llegan a la Almoraima los representantes extranjeros y españoles en la Conferencia de Algeciras. Después de visitar el convento y la finca, fueron obsequiados con un almuerzo que se sirvio en los jardines de la suntuosa mansión.

En 1945 se crea la compañia corchera Almoraima S.A., de triste recuerdo para la gente de Castellar. Esta empresa no tenía otro objetivo que justificar ante el Gobierno de la Nación que se encontraba en explotación y empleaba mano de obra del término. Asñi evitaban , los dueños de la finca, que siguiera adelante el expediente de expropiación iniciado por las autoridades. Como empresa era ruinosa, los herederos deciden ponerla en venta, y en 1972 pasa a propiedad e la empresa Rumasa lqa finca, el convento palacio de los mercedarios y el castillo o alcazar de los condes. en la actualidad, tras una nueva expropiación por parte del Gobierno, la finca y la casa convento con sus obras de arte han pasado a forar parte del patrimnio del Estado.

Hoy el convento se ha convertido en un Parador u Hotel que ofrece a los turistas y visitantes un paisaje de bosques exhuberantes, caza mayor y el estar alojado en las habitaciones que un dia fueron residencia de los Condes de Castellar.

El edificio conventual

Patio

El convento es edificio de dos plantas y forma cuadrangular, formado por cuatro crujías que encierran un patio central rodeado de bello pórtico con arcos de medio punto que descansan sobre columnas de piedra arenisca y tosca factura. En medio del patio, una fuente de marmol con estanque octogonal y al sur del conjunto, otra estructura de tres cuerpos que deja en el centro un espacio abierto rodeando un viejo pozo.

La cubierta es a dos aguas, con tejas árabes, siendo los tejados de las alas norte y este de mayor altura que los otros dos.

En la fachada principal y en su ángulo oriental, se levanta una soberbia torre fuerte de sillares y estilo neogótico. Fue totalmente remodelada en el año 1865, según consta en una inscripción sobre azulejos que existe en el primer cuerpo. Se compone de tres cuerpos: El primero de buena cantería con elegantes vanos ojivales pareados y muy esbeltos. El segundo de madera y mampostería enfosca con balaustra de madera formando un balcón circular corrido con cubierta - chapitel y terminado en una veleta. La planta de la torre es octogonal.

La cubierta de las crujías está oculta, en la fachada principal, por una balaustrada ciega con relieves y tréboles. Anivel de la primera planta, una galería cubierta, adintelada y sotenida por columnsas de piedra similares a las del claustro y coronada por una balaustrada con macetones.

Los vanos que se abren hacia el patio son rectangulares, los que dan al exterior, apuntados.

El ala norte está ocupada en su totalidad por la iglesia, que se comunica con el claustro a través de una puerta de fábrica reciente. Tiene , el templo otras dos puertas: Una llamda de La Lonja, en el muro del lado del Evangelio y la otra a los pies.La puerta de La Lonja, de arco carpanel, está enmarcada por una sobria decoración muy purista: dos esbeltas columnas dóricas embutidas en el muro, cubiertas con simulado entablamento y frontón formado por molduras.

A los pies de la iglesia y perpendicular al plano de la cabecera se levanta una espadaña de dos cuerpos, el primero con dos vanos y campanas, el segundo con un vano más peqeuño cubierto con frontón. Está toda ella encalada y decorada con molduras rectilíneas.

La cabecera sobresale, en altura, por encima de la nave principal.

La iglesia es de planta rectangular sencilla y cubierta de bóvedas por arista, en cinco tramos, con arcos torales apoyados en pequeñas ménsulas de moldura. Alos pies se halla el coro que ocupa tramo y medio de la bóveda, con balaustrada de madera y escudo de la Orden Mercedaria orlado por ubna muy barroca decoración de ramas, hojas y flores.

En el lado del Evangelio, antes de llegar a la puerta de La Lonja, se encuentra la pila de agua bendita, que debió servir también de pila bautismal. Es una pieza de piedra roja muy bien esculpida.

En el lado de la Epístola, frente a la pila, existe una capillita, convertida en confesionario que debió ser la primitiva puerta que comunicaba la iglesia con las dependencias de los frailes. Más adelante, en mitad de la pared izquierda, se abre la capilla-crucero del Santo Cristo de La Almoraima, con su retablo barroco. Frontera a ésta se encuentra la capilla de Nuestra Sepora de los Reyes con su retablo, también barroco del siglo XVIII.

La capilla principal está separada del resto de la nave por dos pilares de pequeño saliente y el presbiterio se halla a distinto nivel que el resto de la iglesia. Una puerta, que se abre en el lado derecho del presbiterio de acceso a la sacristía.

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