Velada de los Ángeles (Cádiz)

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Esta es una Festividad, que se celebra en torno a la festividad de Nuestra Señora de los Ángeles, el 2 de agosto.

La velada de Nuestra Señora de los Ángeles, que tanto renombre dio a esta ciudad, acreditando el buen gusto de los gaditanos, se estableció y tomó carta de naturaleza en el Paseo de las Delicias.

Hoy día, en franca decadencia, su duración es de un sólo día.

Historia

Esta velada tuvo su origen de otra de las grandes festividades de Cádiz, el de las solemnes fiestas del Corpus. Nombrado alcalde don Juan Valverde, en 1861, para dar mayor realce a la velada del Corpus y atraer más concurrencia de forasteros, los festejos se prolongaron hasta la octava de Corpus, aumentando el exorno de la carrera con casetas, cafés, tiendas ambulantes, etc. que se instalaban en la plaza de Isabel II y calle de la Aduana.

Transcurrido algún tiempo, lo estrecho del lugar donde esta velada se celebraba (antiguas pescaderías) hizo pensar en otro más amplio, acordándose en 14 de mayo de 1868 todos los pormenores de la nueva velada, que hizo su primera aparición en el paseo de las Delicias, al año siguiente, con el más refinado buen gusto y espléndida iluminación, mejorándose de año en año sus menores detalles, cambiándose también la fecha de celebración que pasó a la primera quincena de agosto.

Hay que rendir un tributo de justicia al activo y honrado mayordomo de la ciudad don Juan Garratón y Blanco, alma de todos estos festejos.

La Velada del Corpus, que a partir de 1870 empezó a denominarse Velada de Nuestra Señora de los Ángeles, duraba prácticamente todo el día. Se llevaban a efecto toda clase de concursos, cucañas, carreras y otras clases de juegos en los que participaban los gaditanos y forasteros, con gran alegría y desenfado. Los cantes y bailes populares se practicaban no solo por aficionados y espontáneos, sino también por buenos profesionales que, de esta manera, deleitaban a los asistentes expresando su arte e inspiración.

Tuvo un bajón a finales del siglo XIX. En 1901 resurgió la velada dentro del magnifico cuadro del parque, y como se disponía de nuevos elementos, antes no conocidos, el resultado fue brillante, aunque más modesto que la primitiva.

A partir de 1948 la Velada se suspendió sinque se puedan aducir las causas concretas que lo motivaron. En 1988 comenzar una nueva andadura y se pudo recuperar para el calendario de fiestas populares gaditanas.

El resurgir de esta fiesta se debe a un grupo de gaditanos, en su mayoría integrantes de la peña carnavalesca Los dedócratas que sugirieron la posibilidad de recuperar la tradición. Se reunieron en la Institución Valcárcel y montaron lo que denominaron Velada de los Angelitos, en clara alusión al antiguo nombre. La idea caló en la Delegación de Fiestas de nuestro Ayuntamiento que decidió recuperar la antigua Velada a partir de 1988. Se celebraba durante la primera quincena de agosto en el paseo de Carlos III y la Avenida Gómez Ulla, pasando de ahí al Paseo Pery Junquera, la popular Punta de San Felipe, sufriendo sucesivas transformaciones en su programación y estructura.

Como novedad, en los últimos años, se está siguiendo otra línea de actuaciones a la hora de definir la programación, más acorde con los tiempos y los intereses del público gaditano, y se expande su oferta, ampliando la celebración de ésta fiesta a varias plazas céntricas de la ciudad que contarían con una masiva afluencia de público. A partir de 2003 el Ayuntamiento cambió la denominación a Noche de los Ángeles.

Alguna de las primeras Veladas

1871

La emigración veraniega que desde todos los puntos del interior de España se verifica hacia el litoral, hace que acudan a Cádiz y sus inmediaciones multitud de familias forasteras, no sólo atraídas por su templada temperatura y por la comodidad que ofrecen sus baños de mar, sino estimuladas por el deseo de gozar de otros alicientes como los que puede proporcionarles aquella importante y culta población. Cuéntese en este número su nuevo y bellísimo teatro, en el que hace dos meses funciona una compañía de ópera de superior mérito, y cuéntese, además, la Velada que tiene lugar habitualmente en la primera quincena de Agosto, y que por esta circunstancia lleva por título el de "Velada de Nuestra Señora de los Ángeles". De ella vamos á presentar una breve descripción:

En el paseo de las Delicias, situado orilla del mar al Oeste de la ciudad, se levanta una extensa galería, dividida en gran número de compartimientos o casillas, que el Ayuntamiento adjudica á las autoridades, corporaciones, casinos, círculos y familias particulares. La línea de aquella se encuentra interrumpida en su parte media por un gracioso templete de estilo árabe terminado por una esbelta cúpula. El adorno y mueblaje de cada uno de estos compartimientos presenta una exquisita variedad, rivalizando todos en lujo y en buen gusto. Arañas de cristal, candelabros, caprichosos jarrones, alfombras, espejos, pianos, divanes, nada falta allí, mientras que de las líneas exteriores y superior de la galería penden centenares de farolillos venecianos , ó sirven de arranque á graciosas llámulas.
Frente al ingreso por la plaza de Méndez Núñez ha erigido la sociedad del Casino gaditano su magnifica tienda, modelo de elegancia y de buen gusto, y que es el punto de reunión más favorecido de las elegantes damas y lindas jóvenes.
Algo mas allá de la galería principal de que hemos hablado, se ha levantado otra para el pueblo, donde éste se entrega á sus preferidos solaces, y en el que al son de los palillos y de la guitarra, se dejan oír entre las palmadas del jaleo los cantares de la tierra. Por ambos lados de la línea general de las casillas corren dos calles con millares de asientos para el público, una de estas calles da espalda al jardín, brillantemente iluminado por faroles venecianos y vasos de colores. Al extremo de este trozo se ha formado una linda placeta, en cuyo centro se levanta un merendero, y en él una estatua de Flora rodeada de sus atributos. Una de las alas laterales de esta placeta se ha destinado para la rifa que la Sociedad de Damas ha promovido para objetos benéficos. El ala frontera encierra un restaurant. Multitud de estos mismos, así como de neverías, de cafés cantantes y otros establecimientos análogos ocupan la primera mitad del local de la Velada, y en el resto de él van colocados los puestos de turrón, dulces, avellanas, buñuelos y barquillos.
El golpe de vista que presenta la Velada en las apacibles noches propias de la estación, es indescriptible. Siete mil luces la rodean, sin contar los centenares de ellas que arden en las casillas y en las tiendas. Allí se baila al compás de los pianos o de las cinco bandas de música colocadas en tablados construidos al efecto: allí las familias amigas se reúnen para departir agradablemente y para gozar de los encantos de aquel bello panorama. La animación es allí maravillosa. Miles y miles de personas van y vienen, obstruyen las calles del paseo, cantan, ríen, bailan, comen y beben, sin que en esta apiñada multitud, compuesta de todas las clases de la sociedad, se promueva nunca la más insignificante reyerta ni el más pequeño disturbio. Allí la policía está completamente ociosa.
Otros alicientes han contribuido además á dar mayor interés a la Velada, como ejercicios acrobáticos por las tardes, fuegos artificiales, luces de Bengala y elevación de globos. Los días festivos por la mañana se corrían cintas y se disponían cucañas de varias especies. Tal ha sido la Velada de Cádiz en el verano presente. Ella, en todos sus pormenores y accidentes, ha correspondido á la fama de cultura y de buen gusto de que goza aquella bellísima ciudad.
FRANCISCO FLORES ARENAS.

1882

Pocos años han bastado a Cádiz la hermosa para hacer, de su Velada de los Ángeles, una de las más concurridas y renombradas fiestas andaluzas, y la más popular después de la famosa feria de Sevilla. Desde luego, la época en que anualmente se celebra (la primera quincena del mes de agosto) es, como ninguna otra, a propósito para dar mayor brillantez a la Velada, merced a la afluencia de forasteros que, en la temporada de los baños de mar, acuden a Cádiz, atraídos por la fama de sus festejos veraniegos, de la belleza de la ciudad, y de la buena reputación de cultura y cortesía que gozan sus habitantes; ventajas todas muy suficientes a compensar el inconveniente de los calores del día, bien que neutralizados éstos por la deliciosa frescura de las noches.

Tiene lugar la Velada de los Ángeles en el paseo llamado de las Delicias, que corre en una dirección paralela al mar, limitado, de un lado, por los edificios del Gobierno militar de la plaza, cuartel de la Bomba y Parque de artillería, y del otro, por la muralla, los jardines del Municipio, los polvorines y el castillo de Santa Catalina. A lo lejos, la imponente fortaleza de San Sebastián, coronada por el magnífico faro, baña sus cimientos de dura roca en las saladas ondas del Océano.

En el presente año, el Excmo. Ayuntamiento de Cádiz ha introducido variaciones en el trazado y disposición de la Velada, que antes constaba principalmente de una sucesión de casetas sin solución de continuidad, adornadas todas ellas con ese buen gusto proverbial en Cádiz.

Dan ingreso á la Velada, por la parte de la calle de Asdrúbal, tres arcos trasparentes de gallardo aspecto, midiendo el del centro diez metros de altura, y siete los laterales.

Entre jardinillos establecidos a propósito y ornados con profusión de macetas y arbustos, se erigen los elegantes kioskos y casetas del Ayuntamiento, Rifa para las Escuelas Católicas, Casino Gaditano, etc., etc. Tres tablados están destinados a las bandas de música que por las noches amenizan la Velada, y el pueblo tiene también su espaciosa caseta, donde resuenan incesantemente los acordes de la guitarra, acompañando esos cantes andaluces que, como ha poco decía en estas columnas nuestro querido amigo Mas y Prat, necesitan, para apreciarlos en su genuino sabor, ser escuchados bajo aquel cielo purísimo y respirando aquella tibia atmósfera, saturada de perfumes. Numerosos cafés, neverías, un teatrito al aire libre, y otros elementos para solaz del público, contribuyen a dar mayor animación a la Velada y a que las horas se deslicen agradablemente en aquel delicioso recinto, espléndidamente iluminado con lámparas Jablockoff y Wendermann, arcos de gas, e innumerables farolillos a la veneciana. Conciertos, bailes, carreras de velocípedos y de cintas, fáciles excursiones a los pintorescos pueblos enclavados en la bahía, corridas de toros, expediciones nocturnas a los clásicos ventorrillos de Puerta de Tierra, visitas a los buques surtos en el puerto: tales son las distracciones que Cádiz ofrece a los forasteros en estos días del mes de Agosto.

El mejor atractivo de la Velada—¿necesitarnos decirlo? — son las bellezas gaditanas, que, con las de Jerez, Sevilla y Córdoba, pueblan aquel lugar de delicias. Un amigo nuestro, recién llegado de aquel glorioso rincón del mundo, nos lo decía hace pocas horas:

—« Es verdad: vengo de visitar la Velada de los Ángeles.

Bibliografía

  • Jaime Passolas Jáuregui:Cádiz, Punta de Europa, Sevilla. 2004
  • La Ilustración Española y Americana. Año XV. Número XXV. Madrid 5 de septiembre de 1871
  • La Ilustración Española y Americana. Año XXVI. Número XXX. Madrid 15 de agosto de 1882

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