Corpus Christi (Cádiz)

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Historia del Corpus Christi en Cádiz

Toldos en la plaza de San Juan de Dios, en Cádiz, en las fiestas del Corpus del año 2017.

El Corpus Christi es una de las fiestas mayores de la ciudad desde los tiempos más remotos, pues si la celebración litúrgica se establece para toda la Iglesia universal en 1264 por el Papa Urbano IV (1261-1264) aunque ya se empezara a conmemorar en la ciudad belga de Lieja en 1246 establecida por el obispo Robert de Toronte, España fue una de las naciones que con más cariño acogió la celebración eucarística y por algo es nuestro país el afortunado poseedor de las más bellas muestras de la orfebrería mundial como son las diversas y monumentales custodias en que es paseado el Sacramento por calles y plazas españolas en la mañana o tarde primaveral del mes de junio.

Los famosos Corpus españoles de Toledo, Granada, Sevilla y Cádiz, tienen grandes y majestuosas custodias que han sido elaboradas por los mejores artífices plateros del momento. Digna de admirarse, por su belleza y esbeltez, es esta que poseemos en Cádiz, artística alhaja del siglo XVII completada en centurias posteriores.

Siglo XVI

En 1596 había en la Catedral de la ciudad, Santa Cruz, una custodia llamada "El Cogollo", donde cada año era procesionado el Santísimo. Esa alhaja preciosa sigue en nuestro poder y todavía procesionando dentro de la argéntea que realizara el orfebre Antonio Suárez en el siglo XVII.

Siglo XVII

Custodia gótica, más conocida como El Cogollo.

En la procesión del año 1692, la lluvia hizo acto de presencia y mojó mucho la meritoria obra de orfebrería, ocurriendo en dicha mañana que el Santísimo que iba en la custodia se tuvo que refugiar en la casa de don Diego Barrios de la Rosa y Soto, en la calle de Juan de Andas, hoy Cristóbal Colón, en la denominada Casa de las Cadenas. Una lápida colocada sobre la puerta principal sigue contando al viandante el suceso y los privilegios que acarreó dicha estancia del Santísimo en la casa palacio de Barrios, prebendas que dicho señor se arrogó en demasía.

Como consecuencia de esa inesperada lluvia, tanto el cabildo secular -dueño legítimo de la alhaja- como el eclesiástico, determinaron lo necesario que era desmontar toda la estructura de la custodia para limpiarla y asegurar los tornillos, ya que muchos de ellos amenazaban con romperse víctimas ya de la herrumbre.

Se hizo la faena de limpieza por el maestro Juan de la Serna y al llevarse a cabo éste se notó que la pieza tenía un defecto y era que el segundo cuerpo no obedecía al orden arquitectónico de los otros dos, encomendándose la reforma para unificar estilos al orfebre romano Bernardino Cientolini, que comenzó el trabajo presentado en un proyecto en el año de 1692 para terminarlo en el siguiente de 1693 en las vísperas del Corpus. Este platero realizó también para el culto de la catedral, una serie de incensarios con sus navetas en 1698.

Siglo XVIII

En 1721 -un año antes de la colocación de la primera piedra de la nueva catedral- un rico indiano natural de Conil de la Frontera, que desempeñaba un importante cargo en la administración del reino, don Miguel Calderón de la Barca y su esposa doña Ana Pavidal, hicieron construir al orfebre madrileño Pedro Vicente Gómez de Ceballos, un riquísimo ostensorio de oro y gran cantidad de piedras preciosas, que el pueblo conoce por el nombre de "la custodia del millón". El ofrecimiento lo aceptó, como es lógico, el cabildo eclesiástico gaditano y destinó la referida custodia a la exposición del Santísimo en las celebraciones de la octava del Corpus y de la Concepción. Y así hemos conocido nosotros expuesta esa magnífica pieza de la orfebrería durante esas celebraciones y otras, en el manifestador del altar mayor de nuestra catedral hasta su cierre el día 24 de junio de 1969. Reunida la ciudad y muy molesta por la decisión unilateral tomada por el cabildo hermano, decidió, de forma tajante, que en la procesión del día 12, jueves de Corpus, el Señor tenía que salir en la custodia que la ciudad labró para dicho y único fin y que si querían portar la nueva para que el pueblo pudiera conocerla, se la utilizara para llevar en ella una de las dos reliquias: el Santo Lignum Crucis o la Santa Espina, pero en manera alguna el Santísimo Sacramento, que debería ir en la custodia tradicional, acordando la ciudad reunida comunicar al Deán que la ciudad no concurriría a la procesión de llevarse a cabo esta costumbre contraria a la ciudad.

El cabildo catedral supo reaccionar a tiempo y envió una diputación para que se entrevistase con los diputados del Corpus, aunque con la mala fortuna de no haberlos encontrado, pero pudieron tranquilizar a los regidores y la innovación de no sacar la custodia de Antonio Suárez ese año, quedó suprimida, desfilando en la procesión según costumbre ya tradicional, la custodia donada a la ciudad por el patronato de don Melchor de Cuéllar solamente para llevar el Santísimo en la procesión del Corpus y jamás en otra circunstancia y, dentro, la ojival de los plateros cordobeses Juan Ortega y Pedro Benavente, seguidores de Arfe.

Pero como las modas imperan hasta en las cosas de Dios y en su casa y en sus sacerdotes, dicen las crónicas que se empezó a extender un rumor por toda la ciudad -y tenemos que recordar lo que debeiron ser los mentideros gaditanos en pleno XVIII- referente a que el cabildo catedral había dispuesto la salida del Santísimo ese año, expuesto en la custodia donada por don Miguel Calderón de la Barca, en lugar de ir expuesto en la custodia de plata del patronato de don Melchor de Cuéllar, como era costumbre y precepto, apareciendo ésta detrás como de respeto.

En 1740, se hicieron los preciosos cuatro faroles de plata y las caídas por los orfebres Juan Pastor y Sebastián Alcayde en el tiempo récord de 85 días. Alcayde era el maestro platero titular de la Catedral.

Siglo XIX

Las crónicas nos dicen que en 1810, se pide al Ayuntamiento que amplíe la "carrera" y se pide por parte del Cabildo Catedral, "pues con el aumento de las representaciones y del público, llegaba la cabeza de la procesión al templo cuando aún no había salido de él la Custodia...". Y el Ayuntamiento, sabedor de la verdad de la petición, concede esa prolongación y la famosa "carrera" queda establecida de la siguiente manera: Plazuela de las Tablas (actual plaza de la Catedral); Asunción (idem); Callejuela de Marrufo (idem); Plazuela de Santiago (idem); Compañía, Plazuela de los Descalzos (actual Plaza de las Flores); Carne (Columela); San Francisco, San Agustín, de Guanteros (San Francisco); Juan de Andas (Cristóbal Colón) y Cobos, para salir a la Plazuela de las Tablas y "subir a la Iglesia como siempre...".

Hay que significar que la catedral entonces de la ciudad estaba en el hoy viejo templo de Santa Cruz.

El cortejo se ponía en marcha sobre las once de la mañana y se recogía sobre las dos y media de la tarde....

En 1811 el Corpus fue el 13 de junio y para el efecto "se formó el Congreso en la casa episcopal a las nueve y media de la mañana, para asistir a la procesión. De allí salió a las diez y media en ceremonia; iba al lado del Presidente el Regente don Gabriel Císcar y se agregó el Nuncio de Su Santidad, Gravina. En la puerta de la catedral, desde el pie de la escalera exterior, estaba formado el Cabildo para recibir al Congreso, el cual fue colocado en bancos forrados de damasco carmesí con galones de oro... Salió la procesión a las once. El Congreso la cerraba presidiendo detrás de la Custodia...

En 1812, el Corpus fue el día 28 de mayo. La procesión llevó el siguiente itinerario: de la catedral a la Plazuela de las Tablas, calle de Cobos, Sucia (Manzanares); la de Santo Cristo, Plazuela de la Candelaria, Descalzas (Montañés); Plazuela del Palillero, de la Carne, de San Francisco, San Agustín, Juan de Andas, a la catedral...

A pesar de las tensiones existentes y del peligro de los bombardeos franceses, la ciudad de Cádiz, alegre y confiada, se echó a la calle y con su presencia rubricó la solemnidad de la que era su fiesta mayor.

Las crónicas cuentan que "hízose la procesion por la carrera preparada al tiro de las bombas del enemigo, mas no dispararon, y se celebró con gran solemnidad y sosiego". Pero el gaditano sabía que si el francés hubiera querido, siembra más muertos por el pánico que por la acción misma de las bombas. Sin embargo, no quiso y esa festividad única de la ciudad pudo celebrarse a lo peor con menos asistencia de público de lo que era habitual, pero dentro del orden y la suntuosidad tan peculiar en esa fiesta.

Ayuntamiento de Cádiz, engalanado para el Corpus.

Siglo XX

En el siglo XX la fiesta del Corpus es en Cádiz todo; y para ella se engalanan las calles y se cubre la carrera con toldos y se alfombran las calles con plantas aromáticas y ante el Ayuntamiento una singular alfombra de flores y serrín de colores pavimenta el centro de la plaza ayer de la Corredera de las Águilas y hoy de San Juan de Dios, centro vertebral de la ciudad vieja que, como cada año, se engalana y vibra al paso de la procesión cuando la mañana luminosa del domingo eucarístico alumbra con destellos de plata a una ciudad que es toda ella como un templo vivo ante el que discurre una elegante y suntuosa procesión que ha dado fama a una ciudad principalmente desde el siglo XVII que es cuando sale por primera vez a las calles la gran custodia del orfebre gaditano Antonio Suárez.

Siglo XXI

Procesión de los Santos Patronos, Corpus, año 2017.

En las primeras décadas del siglo XXI se sigue dando a esta festividad gran importancia, y como en siglos anteriores la ciudad se engalana de forma extraordinaria para su celebración.

Así, en el año 2017 se volvió a recuperar la procesión, y dentro del cortejo, de los santos patronos de Cádiz, San Servando y San Germán, que no lo hacían desde el año 1993 cuando salieron juntos en un único paso. En este 2017 lo hicieron por separado, en pasos individuales sobre parihuelas.

En este mismo año se cambiaron los tradicionales toldos blancos de la plaza de San Juan de Dios por otros mucho más vistosos y originales, unos toldos-vela que se pintaron a mano dentro de la actividad La Escuela de Color, organizada por la Fundación Cajasol en colaboración con el Ayuntamiento de Cádiz. [1]

Asimismo, ese año procesionó en el cortejo la imagen de Nuestra Señora del Rosario Coronada, Patrona de Cádiz, con motivo de los 150 años desde que fuera proclamada Patrona y Protectora de la ciudad, causando gran expectación ya desde la víspera cuando se llenaron las calles del centro durante su traslado desde la iglesia de Santo Domingo hasta la catedral. [2]

Galerís de imágenes

La procesión

La Custodia, una de las mayores joyas de la orfebrería gaditana, fue labrada en 1664 por el orfebre gaditano Antonio Suárez. Mide tres metros y medio de alto y su peso es de 390 Kilogramos, siendo la más alta de España.

El 'Cogollo', o custodia interior, esta atribuida al orfebre de origen flamenco Enrique de Arfe, midiendo 62 centímetros, y ubicada en la capilla de cuerpo inferior.

La Custodia en sí está dividida en tres cuerpos:

  1. Cuerpo principal, o cuerpo inferior, donde se halla el anteriormente mencionado 'Cogollo'.
  2. Segundo cuerpo o intermedio, donde se encuentra una imagen de Cristo Resucitado.
  3. El tercer cuerpo o superior, que sostiene la cúpula, finalizada con una imagen alegórica de la Fe.

Otra parte muy importante de la Custodia es el Zócalo, obra de Bernardo Cientolini en 1692, y finalmente el Carro, labrado en 1721 por Francisco Arena, formando así una imponente joya de la que podemos sentirnos orgullosos en nuestra ciudad. El paso es portado a ruedas, dirigido desde el interior por ocho personas y que en los últimos años pertenecen a la Orden Tercera de Servitas.

Acompañando a la Custodia procesiona la Virgen del Rosario, nuestra Patrona, en una de las dos ocasiones en que sale habitualmente a las calles gaditanas durante el año.

Hasta finales de la década de los 80 los Santos Patronos, San Servando y San Germán, también procesionaban en el cortejo, hasta que una conveniente restauración y una posterior recomendación por parte de sus restauradores desaconsejando su salida, dejan a éstos sin salir. Asimismo han dejado de salir también los pasos correspondientes al Lignum Crucis y a la Santa Espina.

Tradiciones perdidas del Corpus Christi gaditano

La procesión del Corpus Christi gaditano llegó a tener catorce pasos (San Dionisio, San Blas, San Roque, San Francisco Javier, San José, Arcángeles San Miguel y San Rafael, Dulce Nombre de Jesús, San Servando, San Germán, la Patrona, La Santa Espina, el Lignum Crucis y la Custodia). Pero además, en este nutrido cortejo eucarístico llegaron a intervenir hasta antes de la Guerra Civil, la corte de los Seises[3] de la Catedral, que cantaban y oraban al Santísimo en estratégicos puntos del centro con motivo de la festividad. Asimismo, bailaban corte de gigantes y cabezudos, que posteriormente fueron prohibidos.

Otra tradición perdida es el desayuno municipal[4] que ofrecía el cabildo civil del Ayuntamiento al Cabildo Catedral, con sus momentos de polémica, que los hubo en siglos anteriores.

Notas

  1. Los toldos de la Fundación Cajasol lucen con esplendor para el Corpus Christi en la Plaza de San Juan de Dios de Cádiz. Fundación Cajasol.
  2. Cádiz se engalana para celebrar este domingo la festividad del Corpus Christi. CádizDirecto.com
  3. Los seises en Cádiz fueron una figura tradicional de la procesión del Corpus hasta mediados del siglo pasado. Eran niños elegidos por su buena voz y compaginaban el canto con la tarea de ayudar a los canónigos de la Catedral. Vestían sotanilla roja y sobrepelliz blanca. La tradición ordenaba que durante la procesión del Corpus, los seises cantaran en cinco lugares diferentes: a la entrada de la Calle Cobos, en la calle Cristóbal Colón frente a la Casa de las Cadenas, al final de la calle Nueva, frente al Ayuntamiento y ante la Capilla del Pópulo.
  4. Era costumbre hasta hace pocos años que el Ayuntamiento invitara al Cabildo Catedral a presenciar el desfile de las tropas que habían cubierto la carrera, desde el balcón principal de las Casas Consistoriales. Los munícipes invitaban al clero a vino y pasteles cuya esplendidez dependía de las relaciones de ambos Cabildos.

Bibliografía

  • Ángel Mozo Polo: Historia del Corpus de Cádiz
  • Web del Ayuntamiento de Cádiz (www.cadiz.es).

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