Costa Noroeste

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Listado de Municipios

Geografía en Historia

La comarca gira en torno al río Guadalquivir, que riega sus fértiles campiñas y desemboca suavemente en el Atlántico al llegar a Sanlúcar de Barrameda. Deja a su paso un bello paisaje de extensos cultivos, de marismas y viñedos, de río y de mar. Sus municipios, Sanlúcar de Barrameda, Chipiona, Rota y Trebujena, ofrecen un gran potencial turístico. El viajero podrá conocer su cultura y tradiciones a través del rico patrimonio, recrearse en la belleza natural, realizar actividades de recreo y esparcimiento, deleitarse con sus ricos vinos y gastronomía o disfrutar de las fiestas en compañía de su hospitalaria gente. Además de los atractivos naturales para el turismo de sol y playa, en la comarca de la Costa Noroeste se reconoce un importante Patrimonio Histórico Cultural. Están catalogados corrales de pesca, como el Corral de Merín o Marín, como lugar de interés etnológico, el yacimiento arqueológico de Évora y el santuario prerromano de La Algaida. Además, las bodegas de Sanlúcar de Barrameda gozan de protección etnológica. Por su localización, sus tierras son ocupadas desde tiempos prehistóricos y con gran relevancia en determinados periodos históricos de España y Andalucía, llevando a la declaración de los dos conjuntos históricos Sanlúcar de Barrameda y Rota.

Municipios

Efectivamente, la historia de esta comarca se remonta al Calcolítico, cuando, según los restos arqueológicos, Sanlúcar de Barrameda ya se encontraba habitada. Es sede de asentamientos fenicios, romanos y árabes, y en el año 1264 es conquistada por Castilla. La ciudad alcanza su máximo esplendor gracias al comercio con América, ya que era el primer puerto en el camino hacia la ciudad de Sevilla. Se localiza en la desembocadura del Guadalquivir (frente al Parque de Doñana y cerca del Estrecho), lugar estratégico y punto de referencia desde la Antigüedad, hito de la navegación desde Gibraltar hacia la desembocadura del Guadiana. La ciudad de Sanlúcar de Barrameda se extiende desde el litoral atlántico hacia el interior. El núcleo central o Ciudad Histórica, rodeada por las tradicionales instalaciones bodegueras, presenta una trama más compacta. Está constituida por varios sectores, conocidos como Barrio Alto y Barrio Bajo. El primero de ellos es el núcleo originario que se articula en torno a las plazas Puerta de Jerez, Pozo Amarguillo y de La Paz y cuyo eje central son las calles Santa Brígida-San Agustín-Pozo Amarguillo-San Antón. Sus límites son, al Norte, los Jardines del Duque y otros edificios emblemáticos de la ciudad; la avenida de la Constitución al Este; la calle Sebastián Elcano al Oeste; y el Callejón El Mono al Sur. Por su parte, el Barrio Bajo, que se localiza entre el Barrio Alto y la Franja del Litoral, se estructura en calles alargadas y perpendiculares como la calle Ancha, San Juan, Trasbolsa, La Plata, Santo Domingo, con una importante presencia de edificios históricos (Convento Madre de Dios, Ayuntamiento, iglesias de San Jorge, Santísima Trinidad, del Carmen, etc.)

En la época andalusí había alcázar, murallas y puertas, como la de Rota, y el estilo mudéjar se halla en las iglesias más antiguas, como la Parroquia de la O (del siglo XIV, que aprovecha una de las torres del castillo) o el artesonado de la Trinidad, del siglo XV. De esa centuria son también el castillo de Santiago (sobre la antigua fortaleza árabe, que defendía la entrada del río); el Palacio ducal de los Medina Sidonia (declarado monumento histórico), de cuya primitiva obra conserva una fachada renacentista; y las llamadas Covachas, de estilo gótico, definida en alguna guía turística como verdadera obra de orfebrería en piedra. El Renacimiento se encuentra en edificaciones del siglo XVI, como Santo Domingo, parte de un amplio convento, así como los de Regina Coeli (con imágenes en el interior de la escuela sevillana) y Capuchinos. El estilo manierista andaluz puede verse en el antiguo convento de San Francisco (hoy centro Cultural), la Basílica de la Caridad, de Alonso de Vandelvira, siglo XVII; y del mismo arquitecto, los inicios del barroco en el antiguo convento de la Merced. Después el barroco andaluz registra bastantes monumentos, coincidiendo con el auge comercial del puerto: las iglesias de San Jorge (que alberga un magnífico retablo flamenco) y San Miguel y los conventos de Madre de Dios, con parte de estilo manierista tardío, y de las Descalzas. Del siglo XVII es también el de Carmelitas y los castillos sobre la playa de Espíritu Santo y San Salvador, defensa del puerto de Bonanza; y del barroco tardío, la iglesia de los Desamparados, ya en el siglo XVIII. De este siglo son los templos de San Nicolás (que contiene retablos barrocos) y San Francisco, de portada clasicista; el antiguo Cabildo, con azulejo conmemorativo de la primera vuelta al Mundo, la Casa de Cilla, antigua residencia arzobispal y almacén de Diezmos; y viviendas señoriales de comerciantes de Indias, sobre todo en las calles de la Caridad y Caballeros. En el siglo XIX se construye en estilo neomudéjar, el palacio de Montpensier o duque de Orleáns, hoy sede del Ayuntamiento.

Sanlúcar posee, pues, un casco histórico monumental, puntos estratégicos y rincones visitables, especialmente la plaza del Cabildo, centro neurálgico de la ciudad, desde donde se accede al paseo marítimo. En uno de sus extremos se sitúa El Bajo de Guía, donde se alinean tabernas marineras y restaurantes de pescado y marisco, sobresaliendo la gastronomía sanluqueña en productos singulares como los langostinos y, por supuesto, la manzanilla, así como las verduras y frutas, elogiadas desde hace siglos. En esta playa se celebran en agosto las carreras de caballos andaluces desde mediados del siglo XIX; y desde allí se ve el borde de Doñana, hacia donde parte el buque fluvial Real Fernando. Aguas arriba se halla el puerto pesquero de Bonanza, rodeado de salinas y pinares. Esas carreras (que pudieran tener su origen en la competitividad por llevar el pescado a la Lonja) no son la única fiesta, pues hay otras específicas (Feria de la Manzanilla en junio y la de Exaltación del Guadalquivir en agosto), a las que se suman las andaluzas del Rocío -cuya Hermandad, y otras, cruza el río desde Bajo de Guía- y la Semana Santa (declarada de Interés Turístico de Andalucía, por la calidad de las imágenes y el recorrido); más los Carnavales y las patronales de la Caridad, aparte de varias velás en verano. De la vida cultural sanluqueña destaca el flamenco (con celebración de festivales y localización de Peñas, llevando el nombre de la ciudad como apellido el famoso guitarrista Manolo Sanlúcar y un curioso Museo de las Caracolas.

Turismo y gastronomía

El turismo se centra en el recurso sol y mar, pues la ciudad de Sanlúcar, situada al margen izquierdo de la desembocadura del río Guadalquivir, cuenta con 6.150 m. lineales de playas: Bajo de Guía, la Calzada, la Pileta, la Jara, y del Coto (también denominada por los sanluqueños “la otra banda”). Son frecuentadas por su entorno tranquilo y natural, influenciadas en su paisaje por el pinar y la vegetación costera de Doñana. Es, en realidad, una sucesión de playas compuestas de arena fina y clara que comparte en bajamar con gravillas y guijarros. Existen, en algunas zonas, unos corrales artificiales utilizados como viveros de moluscos y pescado de roca. Tambíen su principal actividad económica, el cultivo de la vid, es un foco de atracción turístico de primer nivel. La calidad de las uvas que se producen en Sanlúcar posibilita la crianza en sus bodegas de todas las variedades de Jerez (denominaciones de origen Jerez-Xérès-Sherry, Manzanilla Sanlúcar de Barrameda y Vinagre de Jerez). En las bodegas sanluqueñas se elaboran, además de la Manzanilla, que solamente es posible en este municipio, todos los tipos de vinos que forman esta denominación, tales como Finos, Amontillados, Olorosos, Palos Cortados, Moscateles, Creams, así como Brandies y Ponches. Recientemente se están comercializando excelentes vinos jóvenes de mesa que siguen unos cuidadosos sistemas de selección y una esmerada elaboración. El municipio contribuye con 1.306 ha de viñedo y 1.055 viñas a la Denominación del Marco de Jerez. A ella se adscribe 19 bodegas de Crianza y Expedición: Barbadillo, Baron, Hidalgo-La Gitana, Herederos de Argueso, etc.

El vecino municipio de Chipiona cuenta con una larga vida histórica, como lo atestiguan sus famosos corrales, antiguos sistemas de pesca construidos por los romanos y mantenidos por los musulmanes. Durante el siglo XIX el litoral gaditano (sobre todo Sanlúcar de Barrameda) es uno de los lugares escogidos por la aristocracia andaluza para los baños de sol durante los inviernos y veranos. Chipiona también se convierte en una ciudad balnearia y entre sus visitantes más asiduos se encuentran los duques de Montpensier. Ello va a beneficiar a la ciudad, pues a la nobleza le sigue gran parte de la burguesía andaluza, dando lugar a una revitalización de la ciudad, tanto en su urbanismo como en su economía. Chipiona cuenta con un rico patrimonio artístico. Entre sus monumentos más representativos destaca el actual Faro, construido entre 1863 y 1867 bajo la dirección del ingeniero Font sobre las ruinas de aquel otro que dio lugar a la fundación romana de la ciudad. Sus características son de primer orden: una altura de 69 m. desde la base (los chipioneros presumen de que es uno de los más altos del mundo). Si se quiere subir hasta la linterna hay que superar sus 344 escalones; y su señal alcanza más de 25 millas marinas.

Pero sin duda, el monumento más conocido de Chipiona es el Santuario de Regla (donde se venera a la imagen patrona), construido sobre la antigua fortaleza de los Ponce de León que, en el año 1399, es donada a los ermitaños de San Agustín. Éstos permanecen en él hasta 1835, fecha en la que es cedida a los franciscanos que ocupan el santuario actualmente. Del edificio destacan el claustro mudéjar del siglo XV, la biblioteca y el museo. También es significativa la parroquia de Nuestra Señora de la O, edificio del siglo XVI pero reconstruido a partir del XVIII. En ella se mezclan diversos estilos: aunque su portada principal es renacentista, se encuentran motivos góticos en diversas esculturas y en el arco de una de las portadas laterales, mientras que en el interior sobresale su retablo mayor neoclásico.

Economía

La economía de Chipiona está muy diversificada y destaca en sectores innovadores, como el de la flor cortada, generalmente en invernaderos, o el vino. El primero es una actividad que aparece en los años setenta favorecida por el clima suave de la zona, y actualmente se exporta a mercados del todo el mundo. La segunda, la industria del vino, elaborado con la uva moscatel muy peculiar de Chipiona, se articula en torno a varias bodegas que producen fino variedad Palomino. Aparte, existe en esta ciudad la antigua forma de pesca o marisqueo conocida como "los corrales", porque se lleva a cabo en recintos cerrados con piedras porosas de construcción artesanal. Este tipo de pesca es algo más que una actividad económica, pues es una mezcla de cultura antigua, conjunto histórico natural, paisaje, etc., que, además, influye lógicamente en la gastronomía.

Y, por supuesto, el principal sector económico y motor de la economía local es el turismo, basado en sus 13 kilómetros de costa. Las playas son de gran atractivo, entre las que destacaríamos la de Regla (que tiene el Faro de Chipiona en un extremo y el Santuario en el otro), urbana y muy concurrida, y flanqueada por el paseo marítimo; y la Playa de las Canteras, que va de la anterior hasta el Puerto Deportivo, en la que se pueden observar los típicos "corrales"; como ocurre también en la Playa Cruz del Mar, entre el Puerto de Chipiona y el mirador del mismo nombre. En los últimos años cobra importancia la Playa de La Ballena, de gran extensión, debido a la construcción del complejo turístico Costa Ballena. Todo ello propicia un fuerte despegue de un nuevo tipo de turismo en Chipiona: el deportivo. Para ello cuenta, principalmente, con un Puerto para la práctica de la vela e, igualmente, son muy apreciadas sus playas para practicar el windsurf y también cuenta con un campo de golf en La Ballena. Cualquier guía turística recomendará sus festividades: la Virgen del Carmen, en plena temporada turística; el Festival del Moscatel, en julio o agosto, en el que en el pasado se realiza una suelta de toros por las calles de la población; y la velá de Nuestra Señora de Regla, con la congregación de miles de visitantes de toda la comarca

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