Convento de Nuestra Señora del Rosario y Santo Domingo (Cádiz)

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Nombre del edificio

Convento de Nuestra Señora del Rosario y Santo Domingo

Localización

Cádiz

Cronología

Siglo XVII

Arquitecto/s

Juan Ruiz y Pedro Martínez

Propiedad

Obispado de Cádiz

Catalogación

Bien de Interés Cultural


Introducción

El convento de Santo Domingo de Cádiz, emplazado en el borde del casco histórico, en las proximidades del puerto, respondiendo a la tipología tradicional de estos edificios, presenta claustro central con galerías perimetrales, adosándose la iglesia a uno de sus laterales.

Historia

Tras varios intentos de fundación, la orden dominica estableció en Cádiz un hospicio en 1630, logrando fundar su Convento el 14 de julio de 1635. La falta de un solar apropiado se soluciona mediante la compra de casas y solares, junto al lugar llamado “del boquete” (lugar que había sido un muladar y donde los asaltantes anglo-holandeses habían arrojado la imagen de la Virgen del Rosario en 1596) y pegado a las murallas.

Obtener los permisos pertinentes para la edificación de iglesia y convento fue mucho más laborioso y sólo por la buena voluntad del Obispo diocesano el 5 de septiembre de 1643, y, más tarde, el de la autoridad militar, ya que por la proximidad de las obras a las defensas de la ciudad, era necesaria la autorización del Duque de Medina-Sidonia, que la concede el 16 de noviembre de 1645. Superados esos escollos, quedaba el más difícil: la financiación de las obras, que nunca llegó a solucionarse, ni siquiera mediante el recurso de vender todas y cada una de las capillas de la futura iglesia a familias pudientes para que establecieran sus enterramientos en ellas.

La construcción del recinto conventual dio comienzo a finales de 1645, una vez que se obtuvieron todos los permisos pertinentes. La comunidad dominica concierta con los alarifes Juan Ruiz y Pedro Martínez la cimentación de la iglesia, obra que debió de ser bien dificultosa, porque la edificación de la iglesia no puede comenzar hasta el 21 de junio de 1652, fecha en la que se concierta su construcción con los alarifes Antón Martín Calafate y Bartolomé Ruiz. Fue concluida por Luis de Lojo en 1666.

El convento alcanzó gran prestigio en el campo de la enseñanza, ya que desde 1681 acogió una casa de estudios, en la que se recopiló una importante biblioteca, perdida con la exclaustración [1].

A mediados del siglo XVIII la iglesia fue reformada, dotándola de una abundante decoración de yeserías. Tras sufrir graves daños, al ser incendiada en dos ocasiones (1931 y 1936), el conjunto fue restaurado entre 1945 y 1948, bajo la dirección de Aurelio Gómez Millán.

Iglesia

Interior

La iglesia es de planta de cruz latina inserta en un rectángulo, con tres naves y cabecera recta compartimentada en tres espacios. Las naves se separan por pilares cruciformes, siendo la central de mayor anchura y altura que las laterales. La nave mayor está dividida en cinco tramos por medio de pilastras toscanas, entre las que se abren arcos de medio punto. Las cubiertas en la nave central, el presbiterio y los brazos del crucero son de cañón con lunetos y fajones; las de las naves laterales, bóvedas de arista y en el crucero se dispone una cúpula sobre pechinas. Los dos primeros tramos de los pies están ocupados por un coro que se sustenta por bóveda de cañón rebajado.

Sobre las naves laterales se disponen tribunas que abren al interior de la central como balcones ricamente ornamentados. De ellos se singularizan los dos más próximos al coro, de mayor vuelo debido a que cumplían la función de albergar los órganos, y los del presbiterio, enfatizados por más complejos elementos decorativos. En el presbiterio y el frente del crucero es de mencionar el zócalo de tres metros de altura que los recubre. Fue realizado a fines del XVII junto al retablo mayor por los hermanos Andreoli y se conforma por paños rectangulares en sentido vertical en los que, en el mármol blanco, se incrustan piezas de otros mármoles rojos y negros para formar grandes motivos de rombos, estrellas y medallones polilobulados.

Cúpula sobre el crucero, decorada con yeserías.

Todo el interior del templo se halla profusamente decorado con yeserías dieciochescas en las que se mezclan los motivos geométricos con los vegetales, cartelas y rocallas, correspondiendo las situadas en las bóvedas y en los muros frontales del crucero a la restauración de Gómez Millán. En las pechinas de la cúpula del crucero hay tondos con bustos de Papas. Adosados a los pilares del arco triunfal vuelan suspendidos en el aire dos ángeles lampareros datados en 1684 y debidos a Gabriel de la Mata. Hasta hace unos años podía contemplarse una monumental y artística lámpara de la que se desconoce su destino actual.

Piezas marmóreas y de origen genovés son también las dos pilas de agua bendita adosadas a pilares del segundo tramo de la nave del evangelio desde los pies. Las pilas, de taza octogonal, están sostenidas por ángeles-atlantes de más de medio cuerpo vestidos con túnicas. Hay otras dos pilas, éstas de mármol negro brocatel, en los pilares del primer tramo desde los pies. Se componen de pilar abalaustrado y taza gallonada.

Retablos y capillas primitivos

En el lado del Evangelio:

  • En el colateral del altar mayor, la capilla de San Pedro Mártir, patronato de los Colarte, Marqueses del Pedroso. De su altar se conservan únicamente los dos blasones que remataban el retablo, actualmente en el rellano de la escalera que sube desde la sacristía. En el convento existe aún una excelente pintura de San Pedro de Verona, posiblemente perteneciente a esa misma capilla.
  • Capilla de San Juan Bautista, cuyo patrón era el Regidor Juan de Ochoa Suazo. Era la primera a continuación de la puerta actual que da al Compás de Santo Domingo. Su retablo fue contratado con el maestro ensamblador Damián Machado de Herrera el día 30 de marzo de 1666. El conjunto debió de ser de gran calidad, ya que es significativa la alusión que se hace de que el retablo, una vez dorado y estofado, debería de quedar “…como lo están los retablos de la yglesia catedral desta ciudad y el de nuestra señora del populo de ella…”. Desapareció en el incendio de 1931.
  • Capilla del Tercio de Galeones: Fue patronato de dicho Tercio, que las compró, porque en realidad fueron dos, ocupando las dos últimas crujías antes de la torre. Aparte de que estaba adornada con azulejos sevillanos, de los que se conservan una buena parte, poco más se sabe de ella. Sobre su retablo estaría la imagen de “La Galeona”. Databa de 1699, según constaba en una lápida, ya desaparecida, que rezaba así:
ESTA CAPILLA Y BÓVEDA ES

DEL TERCIO DE GALEONES

AÑO DE 1699
  • Capilla del Cristo de la Salud: Perteneció al patronato de los Olivares. De ella nada se conserva, a no ser la lápida sepulcral, de 1701. Estaba situada bajo la torre.

En el lado de la epístola:

  • En el colateral del altar mayor, formando ángulo con la puerta de la sacristía, se encontraba la capilla de Santo Domingo. Fue comprada por D. Juan de Vint y Lila, caballero de Calatrava y Regidor de Cádiz, antes de 1658, cuando la iglesia estaba aún en construcción. Tuvo un buen retablo barroco, con añadiduras posteriores en rocalla. En recuerdo de su patrón fue colocada en la hornacina del ático una excelente imagen de San Juan Bautista que puede atribuirse a Alonso Martínez. Fue maltratada en 1931 y posteriormente en 1936, desapareciendo para siempre, reordenándose todo el frontal con nuevas yeserías durante la reconstrucción de los años 50.
  • La capilla del Carmen ocupaba el lugar de la actual puerta al claustro, desde 1666. Al finalizar la construcción del nuevo templo de los carmelitas, la Cofradía pasó oficialmente a su nueva sede el 23 de marzo de 1761, y ello, según convenido en el contrato original con los dominicos, con “… las imágenes de Ntra. Sra. Del Carmen y de Santa Teresa de Jesús… y todos los bienes, alhajas y cosas que reconocieren sea de la dicha cofradía…”. La capilla quedó libre y los dominicos, ejerciendo su derecho a recuperarla, pudieron cederla a su vez a la cofradía de Ntra. Sra. de la Misericordia de Savona, que había fracasado en sus pretensiones de renovar contrato con los carmelitas para reinstalarse en la nueva iglesia, realizándose el traslado solemne de la imagen de la Misericordia a la iglesia dominicana el 2 de enero de 1762. Con la concesión de la llamada “puerta de Gracias”, que daba al claustro, y parte de la capilla de Santo Domingo, se montó el nuevo retablo de mármoles, siendo su autor el italiano Alessandro Aprile, que lo realiza en Génova a partir de 1762. Por motivos de estética y simetría, una reproducción en madera fue colocada en el frontal opuesto, al lado del evangelio.
  • La Capilla del Dulce Nombre de Jesús, patronato de la Cofradía gremial de los sastres, a la derecha de la actual puerta al claustro. Su retablo fue contratado por don Antonio de Olivera, Prioste de la Cofradía, el 4 de mayo de 1666, siendo realizado por el maestro ensamblador Juan González de Herrera. El paso del tiempo o el capricho de la época, hizo necesaria una remodelación de la parte central del retablo, que se encargó el 8 de marzo de 1775 al maestro tallista Diego Pacheco. El 19 de agosto de 1896, poco después del regreso de los dominicos a su convento, el retablo fue retocado y dorado de nuevo, al gusto del Prioste Don Francisco Núñez de Quesada.
  • Capilla del Sagrario Viejo, de Don Ignacio de Henestrosa, de la que no queda nada tras los incendios de 1931 y 1936.
  • Ocupando las dos últimas crujías de la nave de la epístola estaba la capilla de Jesús, María y José, fundada por el protonotario apostólico Don Nuño Núñez Chacón entre 1666 y 1671.

Retablos y capillas actuales

Retablo mayor

Retablo Mayor de la Iglesia de Santo Domingo de Cádiz.

El retablo mayor, ejecutado en mármoles de colores blanco, verde, rojo y negro, es obra del taller genovés de Andrea y Juan Antonio Andreoli de los años 1683-1691, aunque es posible que el diseño corresponda al maestro ensamblador Juan González de Herrera. Los promotores del retablo fueron Don Francisco Navarro, Almirante de la Flota y Caballero de la Orden de Santiago, y el prior de Santo Domingo Fray Dionisio de Figueroa.

Está considerado uno de los ejemplos más brillantes de la retablística italiana del barroco en España. Se compone de banco, cuerpo dividido en tres calles por columnas salomónicas y ático. Su hornacina central constituye el camarín de la Virgen del Rosario, grupo en el que la Virgen es escultura de candelero recompuesta, tras los destrozos de 1936, por Fernández – Andes hacia 1943 y el Niño es pieza del siglo XVII. El camarín fue levantado tras el maremoto que sufrió la ciudad de Cádiz en 1755, tiene abundante decoración de yeserías rococó, muy restaurado en la reconstrucción de Gómez Millán.

Las imágenes de mármol blanco policromado de San Francisco (Esteban Frugone) y Santo Domingo de Guzmán (ésta firmada por Giacommo Antonio Ponzanelli), ocupan las calles laterales del cuerpo del retablo. en el ático se encuentra un relieve de la Crucifixión entre las esculturas de Santo Tomás y Santa Catalina de Siena. El relieve y la última citada son obras firmadas por Esteban Frugone.

Retablos laterales

En el testero derecho del crucero se encuentra el retablo de Santo Domingo, también de mármoles de colores, realizado en Génova en 1764 por Alessandro Aprile, por encargo de la cofradía de la Misericordia, compuesta por genoveses. El Cristo Resucitado del ático y las esculturas de San Bernardo y San Juan Bautista, que ocupan sendas hornacinas a los lados del retablo, son obras italianas de mármol contemporáneas del retablo. Bajo éstas se abren dos pequeñas puertas enmarcadas en mármol por las que se accede a la sacristía.

Retablo de San José en el testero izquierdo del crucero.

En el testero izquierdo del crucero hay otro retablo igual al comentado y de la misma cronología, pero realizado en madera tallada y policromada, que acoge una imagen de San José de autor genovés anónimo de mediados del siglo XVIII. El San Joaquín de la hornacina situada a la izquierda del retablo es de las mismas fechas.

Capilla del Cristo de la Salud

El último tramo de la nave del evangelio está ocupado por la capilla del Cristo de la Salud, que aún conserva las yeserías originales en su bóveda. El Cristo es una talla policromada del siglo XVII, atribuida a Francisco de Villegas, si bien presenta importantes restauraciones posteriores. La Virgen de la Esperanza es una imagen de candelero, realizada por Luis Álvarez Duarte en 2004.

Capilla del Sagrario

En el frontal del lado del evangelio del crucero se abre la capilla del Sagrario, donde se da culto a una pequeña talla policromada de la Virgen del Rosario, más conocida como “La Galeona”, que realizó Juan Luis Vassallo en 1943 evocando el modelo anterior, perdido en 1936. Es una pieza de especial significado histórico, pues acompañaba a la flota de Indias, de cuya Carrera era patrona.

Capilla del último tramo de la epístola

Contiene en sus muros una lauda [2] de mármol, obra genovesa de mediados del siglo XVII.

Púlpito

El púlpito, de mármol blanco con embutidos de varios colores, se compone de pilar abalaustrado y tribuna hexagonal en la que se ubica un gran escudo de la orden dominica. Se le relaciona con la producción del taller de los Andreoli. Los elementos complementarios son de madera con tallas de estética rococó dieciochesca. La barandilla de la escalera se decora con molduras y baquetones superpuestos de perfil mixtilíneo que dibujan cartelas centrales en las que se inserta una menuda decoración vegetal; la entrada a la escalera se cierra con una puerta de dos hojas con rica decoración de tallas e incrustaciones. El tornavoz y su frontal son de madera dorada. Corona el conjunto la figura alegórica de la Fe.

Coro

La sillería del coro, obra anónima de la segunda mitad del siglo XVII, aunque tal vez se adscriba al arte del retablista Juan González de Herrera, tiene doble orden de asientos, constando el alto de 33 y el bajo de 21. Los respaldos superiores se organizan mediante una sucesión de encasamentos separados por columnillas salomónicas, en los que se representan en altorrelieve figuras de santos. Preside el conjunto la silla del prior, con la Virgen del Rosario situada en una hornacina destacada del resto por un coronamiento de frontón curvo partido sobre el que apoya otro frontón recto de menor tamaño. Una sucesión de angelitos y copetes decorativos que contienen anagramas y símbolos alusivos a la Orden de Predicadores corona los respaldos superiores. En las misericordias [3] se ofrece un repertorio ornamental de mascarones, todos de diferente diseño.

Exterior de la iglesia

Detalle de la Portada de la nave del evangelio.

Al exterior, el edificio presenta exentos tres de sus frentes. En el muro de la cabecera se trasdosa el camarín de la Virgen del Rosario, realizado en 1756 y muy restaurado tras el incendio de 1936 y la explosión que sufrió Cádiz en 1947. El camarín descansa sobre una amplia peana moldurada de piedra ostionera y remata en perfil mixtilíneo con decoración de placas del que emerge un abovedamiento poligonal.

La iglesia se abre al exterior por dos portadas. La de los pies es un simple acceso adintelado. La de la nave del evangelio resulta ser la principal, al estar inserta en una fachada elevada sobre el nivel de la calle a la que se llega a través de una escalinata y un atrio acotado por barandillas metálicas entre netos pétreos. La portada, construida a mediados del siglo XX, está presidida por una imagen barroca de la Virgen del Rosario realizada en mármol blanco, de la escuela genovesa.

Formando ángulo recto con la fachada de los pies de la iglesia, se encuentra la portada de Santo Domingo por la que se ingresa a la zona conventual y a la capilla de la Venerable Orden Tercera. Dicha portada, que ostenta la fecha de 1675 y está labrada en sillería de piedra arenisca, tiene dos cuerpos. El inferior es adintelado y moldurado con baquetón mixtilíneo y pilastras dobladas de orden toscano que sustentan un entablamento con inscripción alusiva a la fundación. Sobre el saliente de la cornisa se conforma un frontón curvo roto.

En este segundo cuerpo, el centro lo ocupa una hornacina avenerada enmarcada por pilastras toscanas y frontón recto, que alberga una escultura italiana del XVII de mármol blanco de Santo Domingo de Guzmán, y los laterales sendos escudos de la Orden dominica, de la misma procedencia, cronología y material.

Torre y campanario

Torre de la iglesia.

A los pies de esa fachada del evangelio se dispone la torre, de cinco cuerpos separados por cornisas y planta cuadrada, que ofrece vistos sus sillares de piedra ostionera. El campanario de remate es octogonal y se corona por cúpula con linterna. El campanario conserva tres campanas, dos de ellas de fines del siglo XIX y la otra del XVIII, todas con inscripciones. En 2004 se sumó una cuarta campana, que se encontraba en la capilla del desaparecido edificio de la Institución Provincial Gaditana.

  • La Campana de Santo Domingo se fundió en 1798, con un diámetro de 0,71 m y un peso de 207 kg.
  • La segunda campana no está fechada ni recibe nombre alguno. Su fundidor fue Constantino de Linares Ortiz (Carabanchel Bajo, Madrid), con un diámetro de 0,91 m y un peso de 436 kg.
  • Campana de Nuestra Señora del Rosario: Su fundidor fue Juan Japón (Sevilla). No se usa, puesto que se encuentra rajada, aunque se conserva en la propia torre por indicación de la Delegación Provincial de Cultura de la Junta de Andalucía.
  • Campana de San José: Fundida por Constantino de Linares Ortiz, al igual que la segunda. La realizó en 1911 y procede de la capilla de la Institución Provincial Gaditana. Tiene la siguiente inscripción:
SAN JOSÉ

AÑO 1911 C. LINARES-CONSTRUCTOR
CARABANCHEL-BAJO (MADRID)
REFUNDIDA
SIENDO
PRESIDENTE DE LA DIPUTACIÓN D. JUAN A. GÓMEZ
ARAMBURU
VISITADOR D. FERNANDO DE BARRETO
SUPERIORA SOR CAROLINA GARCÍA
Y DIRECTOR D.

MANUEL LÓPEZ MARTÍN

También conserva la maquinaria de un reloj fechada en 1881. En 2004 se puso de nuevo en funcionamiento, aunque con una maquinaria electrónica, estando la maquinaria original pendiente de restauración. También se ha puesto en funcionamiento un carrillón que marca las horas entre las 10 de la mañana y las 10 de la noche.

Convento y Capilla de la V.O.T.

Traspasada la portada de Santo Domingo, a través de un zaguán con zócalo de azulejos del XVII en el que aparecen reiterados los escudos de dominicos y franciscanos y solería de mármol genovés en damero, se hallan los accesos al claustro y a la capilla de la Venerable Orden Tercera levantada en la primera mitad del siglo XVIII, cuyo diseño se debe a Juan Martín de León.

La portada interior de la capilla de la Venerable Orden Tercera ofrece un hueco adintelado que se cierra con una interesante puerta de madera tallada en maderas nobles de la primera mitad del siglo XVIII y se enmarca por baquetón moldurado de perfil mixtilíneo coronado por movidos fragmentos de frontón curvo. Flanqueando la portada hay dos pequeños altares, ornamentados con yeserías, que albergan imágenes del Niño Jesús y de la Virgen del Rosario.

Interiormente, la única nave de esta capilla, de planta rectangular, se subdivide en cinco tramos por fajones moldurados que descansan sobre pilastras con contrapilastras corintias. Cada uno de los tramos de la bóveda, de perfil muy rebajado, se ornamenta con yeserías que dibujan formas estrelladas semejando nervaduras góticas. También decorada con yeserías, de dentículos y ovas, se presenta la cornisa que recorre perimetralmente el espacio como línea de imposta de donde parte la bóveda. Sobre esta cornisa se sitúan angulosos y movidos fragmentos de entablamento sobre canes con hojarascas laterales. El arco triunfal de acceso al presbiterio presenta una carnosa decoración de guirnaldas de frutas y cartela central con el escudo dominico. A los pies, en alto, se sitúa el coro.

Hacia 1660 se fecha el claustro, que organiza las dependencias conventuales. Tiene tres plantas de altura decreciente. La inferior, abierta, presenta arcadas de cinco vanos de medio punto sobre columnas toscanas de mármol blanco, con enjutas decoradas con molduras planas sobrepuestas. El segundo cuerpo se articula por pilastras entre las que se disponen vanos rectangulares a modo de balcones que se coronan por frontones, alternadamente curvos y triangulares, de los cuales, los situados en el centro de cada lado, albergan tarjas de mármol conteniendo escudos de la Orden. En el tercer piso la secuencia es de vanos ciegos rectangulares y arcos rebajados que cobijan ventanas adinteladas enmarcadas por molduras planas con orejetas.

En el ángulo de la crujía frontera a la iglesia, se ubica la caja de escalera que arranca y desembarca en dependencias rectangulares centradas por doble arquería de medio punto que descansa sobre una robusta columna toscana de mármol. La escalera, de amplias dimensiones, se desarrolla en dos tramos con meseta central. Cada peldaño constituye una sola pieza de mármol blanco.

Ocupando el centro del claustro se sitúan cuatro brocales de pozo iguales. Son de mármol blanco italiano y forma octogonal. En cuatro de sus frentes se superponen, de forma alterna, tallas de escudos dominicos y franciscanos. Dos lápidas con inscripciones se hallan en el claustro en las inmediaciones del acceso a la sacristía: la lápida sepulcral de Domingo Munárriz (1701) y la recordatoria de la bula de redención de ánimas del Purgatorio (1724). Además deben mencionarse las lápidas del presbítero Núñez Chacón, fechada en 1672, y del regidor Olivares, de 1701, ambas con escudos heráldicos.

En la sacristía interesa destacar la zona contigua a la iglesia, en cuyo frente hay dos puertas adinteladas y enmarcadas por baquetones mixtilíneos entre las cuales se ubica un aguamanil de mármol blanco sobre un fondo de azulejería.

Protección

Declarado Bien de Interés Cultural, con la categoría de Monumento, publicado en el BOJA 2006/6 de fecha 11 de enero de 2006.

Notas

  1. En 1835, el convento fue exclaustrado, abandonándolo la orden de Santo Domingo hasta su restablecimiento en 1890. Durante esta etapa ocupó el edificio una comunidad de monjas capuchinas.
  2. Lápida o piedra que se pone en la sepultura, por lo común con inscripción o escudo de armas.
  3. Pieza en los asientos de los coros de las iglesias para descansar cuando se está en pie.
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Enlaces externos

Bibliografía

  • Lorenzo Alonso de la Sierra. Juan Alonso de la Sierra. Pablo Pomar Rodil. Miguel Ángel Mariscal: Guía artística de Cádiz y su provincia (I). Cádiz y Jerez. Fundación José Manuel Lara.
  • V.V.A.A.: Cincuentenario. Cádiz, 4 de mayo de 1947-1997. Asociación de Cargadores "La Galeona". Cádiz. 1996.
  • Hipólito Sancho de Sopranis: Ntra. Sra. del Rosario, Patrona de Cádiz y de la Carrera de Indias y de su Convento de Padres Predicadores (Ensayo Histórico Documentado). Cádiz. 1927.
  • Boletín Oficial de la Junta de Andalucía: DECRETO 278/2005, de 13 de diciembre, por el que se declara Bien de Interés Cultural, con la categoría de Monumento, el Convento de Nuestra Señora del Rosario y Santo Domingo de Cádiz. Sevilla. 2006.
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