Turismo en Vejer de la Frontera

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Turismo en Vejer de la Frontera

Puntos de interés

Aunque el origen del actual Vejer se remonta al Bronce final y su existencia como ciudad fortificada parece ser de época romana, su trama urbana y recinto murado actual se entiende obra del periodo islámico comprendido entre los siglos VIII al XIII. En ese tiempo se consolidaría su castillo y gran parte de su recinto amurallado, puertas y torres, así como de su trama urbana actual de calles estrechas y empinadas, además de aldeas, molinos de agua, las acequias, aljibes, almazaras etc. Su Casco Antiguo se localiza sobre dos pequeñas colinas en un enclave defensivo en las cercanías de un importante cruce de caminos: Cádiz-Tarifa y Arcos-Barbate. El terremoto de 1773 señala, en el aspecto urbanístico, el final de una época y el nacimiento del Vejer contemporáneo.

Son varios los molinos de viento que aún se conservan en las zonas altas de la localidad. Son molinos de tipo mediterráneo, de planta circular, con estructura cilíndrica y cubierta cónica. Algunos, como el de San francisco, mantienen la integridad de las aspas y la cola. Se dividen en dos plantas comunicadas por una escalera tipo caracol; en la planta baja se llevaban a cabo las actividades de almacenamiento y comercio así como el envasado de la harina (aún se conserva en alguno la piquera por donde caía ésta), y en la segunda se hacía de molienda. Algunos son visitables y se mantienen como verdaderos museos de una actividad ya pasada. El molino de Buenavista conserva maquinaria y mobiliario. Otros son el de San José, el de Márquez, el del Conde o el de San Antonio, (los dos últimos sin cubierta).

Sus orígenes se remontan al siglo XVI, cuando la villa desborda el recinto amurallado. En los siglos XVI y XVII ya era el lugar preferente, destinado para la celebración de los distintos festejos taurinos por iniciativa de los hidalgos y caballeros de mejor posición de Vejer. En el año 1957 se construyó una fuente en el centro, revestida de azulejos sevillanos, y desde entonces se le llama popularmente plaza de los Pescaítos. En esta plaza, lugar emblemático de Vejer, se alza el Ayuntamiento, la Puerta de la Villa y más abajo la del Mayorazgo, y son de destacar las casas 12 y 13, sedes del Juzgado de Paz.

Edificios y monumentos

Arquitectura civil

Importante casa solariega que fue construida en los años finales del siglo XVII y principios del XVIII, y que se levanta junto al Arco de la Segur, en uno de los extremos del recinto amurallado de la villa, próximo a la iglesia del Salvador. En la actualidad es sede de la Casa de la Cultura, y alberga en su interior la Colección Museográfica de Arqueología e Historia de Vejer, un museo que cuenta con un total de 13 salas, de las cuales 3 están dedicadas a las Bellas Artes, 8 a la Arqueología, con importantes restos de todas las culturas que han pasado por Vejer, y una más que se destina para exposiciones temporales. La casa, además de una noble fachada de tres plantas de altura con cierros altos, dispone de un bello patio interior con galería acristalada en planta alta.

Arquitectura militar

Perteneció a la Casa Ducal de Medina Sidonia desde el siglo XIV y hasta casi el final del XIX. Ubicado en la cota más alta de la población, podría catalogarse en el grupo de "castillos estratégicos menores" de la Baja Andalucía. De planta rectangular con tres torres rectangulares, en su interior destaca la puerta doble de época islámica correspondiente a los siglos XI o XII, el patio de armas, la zona destinada a vivienda, y el patio porticado existente a la entrada, obra del siglo XVIII. Con un pequeño Museo en su interior, el castillo hoy está dividido en dos zonas: la situada al norte, que conserva la disposición del patio de armas; y la zona sur, una vivienda particular con salas abovedadas que debió ser la residencia de los Medina-Sidonia.

Se cree que el actual recinto amurallado de Vejer corresponde al existente en la etapa de la reconquista y repoblación castellana (entre 1250 y 1300), cuando, tras las incursiones meriníes, Sancho IV ordena la restauración de su castillo. Tenía cuatro entradas, tres de las cuales quedan aún: Arco Sancho IV, Arco de la Villa y Puerta de la Segur y Arco de la Puerta Cerrada. Debieron ser numerosas sus restauraciones y ampliaciones, dado el emplazamiento de Vejer, fronterizo con el Reino de Granada y con el imperio Meriní de Marruecos. Ante la Guerra de Granada se hacen importantes obras por parte del Duque de Medina-Sidonia, Enrique de Guzmán, restaurándose la cerca, torres y puertas entre 1475 y 1490, y llevándose a cabo la edificación del baluarte de la Segur.

Conocida como arco de Naveda en siglos pasados, es quizás la más antigua de la muralla de Vejer, fechable entre los siglos XIV y XV. Construida con aparejo regular de sillería, presenta un arco de medio punto con collarino o bocel en el arranque. La base está edificada en la misma roca arenisca. El desnivel inicial con la calle Corredera era de cuatro o cinco metros de altura, lo que evidencia la inaccesibilidad de la cerca de Vejer en su época histórica. Hoy el arco ha quedado al descubierto en sus cimientos en casi dos metros como consecuencia del rebaje efectuado. En 1973 se efectuaron obras de limpieza de sus paramentos, se construyó un arco ciego sobre la puerta para obtener el nivel del adarve y paso de ronda y se repusieron las almenas.

El tramo situado en el extremo de levante de la muralla se configura como un pequeño recinto defensivo con dos torres en sus ángulos norte y sur. La del flanco norte protege y refuerza el arco de Sancho IV, mientras que la que da al sur, conocida como "del Mayorazgo" toma mayor proporción y altura y se remata con pequeña azotea y campanil; desde su altura se ven las marismas y ensenada de Barbate, lo que parece justificar su función también de vigía. Un adarve recorre la distancia entre ambas torres, norte y sur, siendo restaurado todo este conjunto entre 1974 y 1976; el derribo del antiguo ambulatorio allí existente ha permitido crear un espacio transitable desde el que se ven los lienzos de las murallas originales.

Arquitectura religiosa

El primitivo convento de San Francisco bajo la advocación de la Concepción se fundaba en 1552 en lo que más tarde sería convento concepcionista. Las desavenencias entre su fundador y la comunidad franciscana llevó a los religiosos a abandonar el primer convento franciscano, en 1578. Con la ayuda de la casa ducal, los franciscanos levantan su nuevo convento y templo de San Francisco en La Plazuela, entre la segunda mitad del siglo XVII y principios del XVIII. En el año 1836 fue suprimido, y por la Desamortización pasó al Estado, transformándose primero en Fonda, hasta que en el año 1979 es adquirido por el ayuntamiento para su uso como hotel.

A las afueras de Vejer, donde está la actual ermita de la Oliva, en el año 674 el obispo asidonense Teodoracio erige una iglesia o basílica, aprovechando la existencia de una villa romana; hoy, un monumento funerario con inscripción pagana por una de sus caras se reutiliza como ara y depósito de las reliquias del protomártir Esteban. Tras la toma de Vejer en 1264, debió ser restaurada para ser reabierto al culto, ahora con la advocación de Nuestra Señora de la Oliva, patrona de Vejer. En la década de 1770, se derriba la vieja ermita para construir una iglesia nueva de acuerdo con la corriente estética de la época, el neoclasicismo gaditano difundidos por Torcuato Cayón. La iglesia consta de una nave central a la que se abre en dos tramos una pequeña nave en el muro del Evangelio.

El convento e iglesia de la Purísima Concepción lo manda edificar en 1552 Juan de Amaya El Viejo y su mujer Beatriz de Villavicencio para enterramiento propio, en principio destinado a frailes franciscanos de la Observancia. Tras diferencias entre Juan de Amaya y los frailes, el convento es abandonado por la primitiva comunidad franciscana. En 1584, tras el fallecimiento del fundador, el convento es ocupado por monjas concepcionistas. Clausurado en 1835 por la desamortización, fue vendido en la década de 1870 y posteriormente adquirido por Pastora Castrillón y donado en 1996 al pueblo por Luisa Castrillón Ortega, usándose hoy como centro cultural su iglesia, de las denominadas "de cajón", único elemento que se conserva del conjunto.

Según la tradición, la iglesia del Salvador se asienta sobre el emplazamiento de la mezquita musulmana, en uno de los recodos de la muralla, junto al Arco de la Segur. La actual iglesia es un conjunto arquitectónico formado por dos espacios bien diferenciados que responden a dos etapas constructivas distintas: la iglesia gótico-mudéjar de los siglos XIV-XV, y la ampliación gótico-tardía de finales del XVI y principios del XVII. Durante los siglos siguientes se realizaron diversas intervenciones menores, si bien los efectos de los terremotos del siglo XVIII obligaron a llevar a cabo obras de mayor envergadura, aunque destinadas fundamentalmente a mantenimiento. De entre sus obras de posible origen medieval destaca la mesa del Altar Mayor, cuyo frente está decorado con un alicatado mudéjar de ruedas o estrellas.

Museos y galerías

Se encuentra situado en el interior de la iglesia del antiguo Convento de las Monjas Concepcionistas, y acoge una muestra expositiva de la historia reciente de Vejer. En él se puede percibir los modos de vida de sus habitantes a trevés de una colección de aperos y enseres relacionados con las labores del campo y los antiguos oficios, así como viejas costumbres como "la cobijada" o la artesanía, y acercarse a los orígenes de las Hazas de suerte, la evolución de las antiguas chozas de paja.

Parques y jardines

El parque de los Remedios, de Vejer de la Frontera, es un espacio público ajardinado que se encuentra situado al norte de esta localidad. De forma sensiblemente triangular, este parque se halla justo a la entrada del pueblo cuando se accede a él desde la carretera A-2229, ramal que arranca desde la autovia A-48 creada sobre la antigua carretera nacional N-340. El parque aparece frente a las primeras casas de Vejer cuando se sube por la citada carretera, ubicado a la izquierda y al pie del casco histórico, cuya silueta aparece imponente y alargada en todo lo alto sobre la cima del monte.

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